
que mi piel te reconoce
y mi olfato a tu aroma.
De donde vienes
que tu andar es conocido
y ante mí lo detienes.
De donde sacas
las miradas dulces
y las palabras mimadas.
De donde te nace
el escuchar mis silencios,
ser compañero de viaje.
De donde quizás
un día lo dejamos
mil años atrás.
Hada
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