miércoles, noviembre 11

Insistencia

Me llena y adora
las risas que asoman,
me ofrece su vida
para bailar loca,
me cubre de honra
la que por fin toca.

Me ofrece lo bueno
para su asombro,
le ofrezco el mío
cuando me enamoro
de momentos dulces
y besos sedosos.

Abierta la caja de las sorpresas
nos damos cariño
con las manos llenas
de caricias limpias
de miradas tiernas
que buscan cobijo
para que las vean.

Y en la insistencia
de verme los ojos,
le miro valiente
rompiendo cerrojos
que sitiaron la puerta
de mis sueños locos.

Insistió solemne
aunque no hice caso,
insistió amable
al abrirme brazos
para cobijarme
y llenar un trozo
de mis muchos espacios.

Y en ese insistir
tranquilo y pausado
nuestras almas
se encontraron
y la mía en él
encontró descanso.

lunes, septiembre 7

Adiós



Adiós a lo que fuimos
en muchos momentos,
adiós a las caricias
y a los buenos recuerdos,
también adiós al amigo
que creí tener y no tengo,
digo adiós con las dos manos
porque con una me muero.

Adiós mientras muero 
por guardar lo que siento
y en el adiós se me escapan 
los ardores de la rabia, 
también del desconsuelo,
porque por no tener no tengo
ni un poco de su contento.

Adiós amigo invisible
el que no quiso mi acierto,
adiós para no herirte
con mis verdades sin cuentos,
adiós porque mis palabras
chocan con tus fuertes egos,
adiós para que ahora nada
pueda dolerte por dentro.

Adiós aunque sea incómodo,
mejor ahora que no luego,
porque siempre seré incomoda
porque conozco tu acento,
adiós por reflejar quien eres
e incomodarte sin miedo,
adiós por verme amarga
cuando soy dulce secreto.

Adiós a la inoportuna,
a la incordio
y a su exceso,
porque fui excesiva en todo
lo que no tienes viajero,
ya que prefieres turismo
a una aventura entre sueños.

No pocas veces ya he dicho adiós; conozco las horas desgarradoras de la despedida.  Friedrich Nietzsche           









domingo, septiembre 6

Impasibles necios

Impasibles necios
que permanecemos
mirando a un niño en la playa,
inmóviles, apesadumbrados
y como grandes ineptos.

Y las manos en la cara
con el corazón inquieto,
aunque apenas hacemos nada
para recuperar lo bueno,
que era cuando se ayudaba
a pasar el frío invierno,
a calentar juntos cama
y a beber lo que tenemos.

Tiempos duros los que arrasan
tiempos que se llevan egos,
que nos pondrán más que en danza
y colocarán a lo tierno
en prioridad y en calma,
renacerán los afectos,
cubrirán de amor las almas
que olvidarán querer lo ajeno,
tiempos que nos hacen falta
para agradecer lo que tenemos,
que otros mueren siendo almas
con corazón verdadero.

Y te quejas de que no tienes
mientras otros se van lejos,
a buscar donde acojan
sus cuerpos y los de sus nietos,
que a ti no te falta de nada
y ellos huyen de la muerte y del miedo.



jueves, septiembre 3

Alma escondida


Se me ha ido el sueño
de tenerte a mi lado
se ha ido corriendo
sin mirar atrás,
triste y espantado.

La falta de humanidad
que en ti aparece
ahuyenta a los cielos
y a mis juguetones duendes,
pues marchan mirando
lo que de ti ha salido,
escapan del miedo
ha ser heridos
por tu frialdad,
por tu torpeza,
por los pájaros locos
que anidan en tu cabeza.

Y me dices ahora
que no me entristezca,
que olvide el pasado
que no lo remueva
y pasas página
para hacer tu vida,
porque aunque no me lo has dicho,
conmigo pensabas
que no la tenías.

Te olvidaste de hablarme
de lo que en ti había,
ocultaste donde estabas
y proseguiste con el alma escondida,
manteniendo en la ignorancia
a quien quiso ser tu amiga,
me tapaste tu interés descontento
mientras yo te daba lo que era,
lo que tenía y lo que siento.

Nuevamente caí
por mi ceguera
en las garras del infeliz
y sus vilezas,
de nuevo puse creencia
en un alma bonita,
escondida y sin conciencia.



lunes, agosto 31

Tuvieron que pasar años


Me echaron de casa
por confundirme de sexo,
me tiraron piedras
los de clase en el colegio,
me marginaron la infancia
y pusieron hiel en el recuerdo.

Yo era distinto
a mi amigo Pedro,
le veía a él un niño
y a mí me veía niña
con mi largo pelo
y me gustaba mirarme
para darme rimel negro,
hasta que un día me vieron
y entre tortas y sopapos
me hicieron caer al suelo
mientras mi madre decía
que ya me dejaran quieto.

Lloraba a las noches en silencio
porque me vía un monstruo
por sentir lo que siento,
tuvieron que pasar años
hasta que me vi de nuevo
como un ser con brillo blanco
aunque lleve traje morado
o pantalones de cuero negro.

Ahora me siento amado
como un hombre verdadero
por otro hombre al que amo
y quiero seguir queriendo,
por eso no importan las piedras
ni las zancadillas ni el miedo
que quedaron en el pasado
como si fueran un mal sueño.