Miro tu rostro,
escucho tus palabras

y veo tu sentir,
el que escondes
y racionas,
que veneras
y abandonas
por reservas aprendidas,
por tu memoria,
y en tu ver olvidas
lo sencillo que es vivir,
amar y sentir.
Vivir sin miedo a morir,
amar sin miedo a sufrir,
sentir sin miedo a sentir.
Y los abrazos de vida
conviertes en cuerdas,
los besos de amor
en cadenas,
la libertad de vida,
en una estrecha
y mugrienta celda...
y para ti,
lo que tú ves cuenta,
el modo en que ves
la vida,
te pone alerta.
Tranquilo,
mi mirada solo es
la expresión del amor
que me conecta,
a disfrutar su momento,
sin pedir ni rendir cuentas.
Hada con años de camino.
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