jueves, diciembre 31

¿Por que?





Pasaron la nubes blancas,
dejando rastros al aire,
pasaron negras la nubes,
llevándose los colores
y oscureciendo las luces.





La noche se tornará día,
entre susurros mudos,
la noche será la reina
que una nuestros mundos.






Mía la luz de luna,
tuya cualquier estrella
que me pidas...
será tuya.



Mio el olor del mar,
tuyo el color del cielo
reflejado en mi mirar.





Te regalaré un atardecer
donde sueñes,
llores y te preguntes
por que?






Tu Angel de la Guarda





















jueves, diciembre 24

Guts




Tal vez tus palabras
me hagan enmudecer,
tal vez tus letras
la tinta de mi pluma
sequen...

Quién sabe,
quién sabrá

solo el tiempo lo dira.
Hasta entonces
mi alma muda
permanecerá.

Tu Angel de la Guarda

domingo, diciembre 13

Fuerza que impulsa



La vida sonríe
a la sonrisa clara
y la fuerza impulsa
al vuelo de Hada,
que de nuevo despega,
segura y sosegada.

Y el brillo en los ojos delata,
las manos, los abrazos,
se escapan del cuerpo,
se salen del alma
encontrando el
el cobijo de quien los reclama.

De nuevo hay vida,
de nuevo se palpa
el amor libre
que brota del Hada,
repartiendo caricias,
compartiendo palabras,
brindando su casa
para el olvido de penas pasadas.

Ahora si es libre el Hada
y la belleza de su magia se desata,
deslumbrando con su brillo
e iluminando la cara
de quien escucha a sus ojos
y se adentra en su mirada.


De nuevo aquí, mi Ángel de la Guarda

jueves, diciembre 3

Vuelo de Hada


Y se extienden las alas
para volar de nuevo,
un vuelo de Hada
sonrojada por un beso,
por una palabra,
por un verso.

Y el vuelo de Hada
amplia horizontes,
precoz en las formas,

violento despegue
que hasta a ella asombra.


Torpeza de vuelo de Hada
que olvida los vientos
que le quebraron las alas.


Y juega de nuevo
al efímero juego
de amar y ser amada,
de llagar al alma,
sabiendo que todo se acaba,

que como el humo del fuego se escapa.


Feliz vuelo a ti también mi Ángel de la Guarda

martes, diciembre 1

Calor de ángel



Sentirme de nuevo viva

acurrucada en tus pliegues,
sentir que asoma la chispa
que me colma,

me engrandece

y me hace retenerte,

aquí dentro de mi pecho

y de mi vientre.

Retenerte dentro,
en mi respiro,
que el roce de nuestras pieles
me ahogue,

en un gemido deseado
y a la vez temido

por impúdico y lascivo.

Tus juegos,

nuestros labios,

los sentidos cosidos,
hilvanados entre suspiros
que dejan el cuerpo cantando,
sonriendo por los poros colmados,
de abrazos, caricias y besos legendarios.

De nuevo el calor de ángel

que empapa el aire,

dejando huella en la cama,

en mi piel y hasta en el alma,

con besos que no son de nadie.

Un beso mi Ángel de la Guarda, te quiero.